martes, 30 de diciembre de 2014

Sólo hoy

Róbame la voluntad de robarte
para quedarnos en el momento.
Quizá luego no quiera dejarte
y no quiero decir que lo siento
porque es fácil adorarte,
pero necesito recuperar el aliento
para de vez en cuando no extrañarte
y no pensar cuando me miento.
No me dejes olvidarte...
no hay ningún otro momento,
sólo nace hoy mi sonrisa al mirarte,
éstas letras sólo hoy, mañana el viento.

sábado, 27 de diciembre de 2014

El mejor día es...

Uno en el que no te importa lo que hago o en qué escala social estoy.
Uno en el que me haces olvidar mi egocentrismo a base de tu sencillez.
Uno en el que se alterna tu sonrisa y tu desdén, favoreciéndome después.
Uno en el que caminamos esperando sin esperar; en el que compartimos el control mientras luchamos con la hiperhidrosis palmar; en la que disimulo mi cara de imbécil con cada gesto de aprobación o durante nuestra  ardua lucha en el fifa.
Y cuando crees que estás al borde del abismo y nada puede ser más atractivo, se pone a bailar con una gracia, aptitud y naturalidad increíbles al sonido de cualquier canción. Viajas al paraíso, una descarga masiva de endorfinas, la abstracción más profunda del acto más pueril.
¡Y te quita los cigarros! ¡Pero te mueres por dárselos!... ¿Y cómo no perderse cuando tiene la delicadeza de presionar el botón del cigarro eléctrico por ti, o cuando hace el sacrificio de darte la mitad del chicle?
Escuchas y preguntas, "asienta amablemente" gran consejo. Y te toma por fin del brazo para regalarte la mejor noche del año, la más pura y desinteresada. Sientes de tal forma que una parte de ti se fue con ella, de su brazo, tras su humildad y sencillez, tras sus principios y no lo sé, quizá tras su amor.

lunes, 15 de diciembre de 2014

Se consume la pasión en tu interior,
hay fuego en todas partes y lo apagas,
unas cuantas rociadas con el extintor,
un poco en cada lado palpitante,
apaga esa extrasístole, ¡detenla!
Dale un monótono ritmo que te salve.
Todo bien, todo tranquilo.
Aprendes a manejar tu Ser en potencia,
cálmalo, dile que esto es un tren
y que ningún vagón puede jalar solo…
Consúmete, infúndele pasión a tu pasión

y guárdala para algo mejor. 

viernes, 5 de diciembre de 2014

Tú tienes lo que busco, lo que deseo, lo que amo, tú lo tienes.
El puño de mi corazón está golpeando, llamando.
Te agradezco a los cuentos,
doy gracias a tu madre y a tu padre,
y a la muerte que no te ha visto.
Te agradezco al aire.
Eres esbelta como el trigo,
frágil como la línea de tu cuerpo.
Nunca he amado a mujer delgada
pero tú has enamorado mis manos,
ataste mi deseo,
cogiste mis ojos como dos peces.
Por eso estoy a tu puerta, esperando.


Jaime Sabines

jueves, 4 de diciembre de 2014

"Ciertamente el amor es algo maravilloso. Es más valioso que las esmeraldas, y más precioso que los finos ópalos. Ni las perlas ni los granates pueden comprarle, porque no está en venta en los mercados. No puede adquirirse con los traficantes, ni pesarse en una balanza como el oro."

-"El ruiseñor y la rosa", Oscar Wilde

martes, 25 de noviembre de 2014

"Desde las sombras irreales de la noche, vuelve a nosotros la vida real que hemos conocido... Tenemos que reanudarla donde la habíamos dejado, y entonces se infiltra en nosotros una terrible sensación de hastío ante la necesidad de continuar con el mismo esfuerzo, dentro del fatigoso círculo de costumbres estereotipadas o bien un loco deseo de que nuestros párpados se abran una mañana sobre un mundo que hubiese sido recreado de nuevo en las tinieblas para nuestro deleite; un mundo en el cual las cosas poseerían otros secretos; un mundo en el cual el pasado ocuparía poco o ningún lugar, o que sobreviviría en todo caso sin la forma consciente de obligación o de pesar, ya que el mismo recuerdo de las dichas tiene sus amarguras, y el recuerdo de los placeres sus dolores."

-El retrato de Dorian Gray, Oscar Wilde.

jueves, 6 de noviembre de 2014

Monólogo de la depresión

Todo el tiempo te sientes culpable, invariablemente y los motivos sobran. Sabes que nada está bien en tu vida y eso te ha llevado al psiquiatra, al diagnóstico de trastorno depresivo mayor grave. 
Cierta ocasión se preguntó el psiquiatra qué será lo que detona tus episodios agudos... Desde entonces no sale de tu cabeza tal cuestión, a veces tienes la impresión de que conoces la respuesta y no la quieres ver, pero no eres tan cobarde como para desechar la pregunta. Hace un día te iluminó una posible respuesta que sin embargo no llena la pregunta, es decir, no es todo el problema.
Esencialmente te abruma desgarradoramente la soledad desde que tienes consciencia de que el abandono te produce querer morirte. Entonces recuerdas aquéllos momentos en tu cama a las 9 de la noche, con las luces del dormitorio apagadas, el clima horrible de octubre y la impresión de que mañana sería lunes y habría que hacer quehacer, portarse bien, comer sanamente asqueroso y no titubear jamás. Tenías 8 años y después de considerar por un segundo todo lo anterior: llorabas, inconsolablemente. Algunas veces el cansancio te dormía y otras terminabas rogándole a Dios de la manera más inocente y con el corazón en la mano que te matara para terminar con tu sufrimiento, crédulamente pensabas que a los niños buenos no se les podía negar nada, pero mil veces comprobaste que eso no es cierto.
Ahora sabes que la vida se vive sola, que lo único a lo que puedes aspirar es a la compañía sincera de los demás en ciertas ocasiones, pero no es como si fueras a tener un alma salvadora las 24 horas del día. Claro que eso no te causa problema, es decir, todos viven así, en armonía con el devenir de la vida, aunque sabes que por más natural y lógico que sea tú no puedes, es el punto número uno y quizá el más importante de tus problemas.
¿Por qué es así? Porque tienes que hacer un año de servicio social en un rancho, alejada de tu madre, tu familia y todos los que amas y con los que puedes contar para cuando te dan tus ataques. Por supuesto que ahora mismo no serías capaz de durar tres días allá, si con el poco tiempo que pasas internada en el protocolo de investigación (1 día y medio) te quieres morir cada segundo, te quieres disolver por elementos... Y lloras, es todo lo que sabes hacer.
También resulta un problema porque quieres hacer una residencia en Genética y te gustaría que fuera en México, pero si ni siquiera confías en ser capaz de superar el servicio social, ¿qué decir si le agregamos años a tu tiempo en soledad?
Ansías sobremanera ser normal, aunque la gente jure que eres especial y que debieras ser feliz por ello. Sabes que eres muy inteligente, que si leyendo un par de días pasas a veces con la calificación que a otros les cuesta semanas, seguramente si estudiaras de tiempo completo ya nadie creería que eres mediocre o regular, lo único que necesitas es lo que ellos tienen y no valoran porque siempre está presente: seguridad, alegría, estabilidad, paz mental, equilibrio en sus neurotransmisores, confianza, una familia. 
Porque tú sí has tenido sueños y metas, cuando eras sólo una niña te vislumbrabas en una oficina trabajando de no sé qué cosa, pero en un trabajo decente; cuando estabas en secundaria poco te importaba a lo que te dedicaras, sólo que como tu padre te paseaba por las colonias más ostentosas de la ciudad te imaginabas que lo tendrías todo algún día, una mansión de piedra, un Aston Martin, un Lamborghini, un Ferrari F430 y un inmenso etcétera; cuando te despreció tu primera ilusión de amor por ser pobre, te entró un ansia tremenda por tener una carrera distinguida, tener dinero, ser exitosa y, por qué no, ganar un premio Nobel. Aunque esto último lo quisiste siempre por ti, porque te encanta saberlo todo, estudiar y contribuir con algo a la humanidad.
Después le llegó la iluminación filosófica a tu vida, con su correspondiente carga de oscuridad. Te diste cuenta que las cosas materiales no valen el esfuerzo de una vida; que es éticamente (científicamente, racionalmente, personalmente) incongruente la existencia de Dios; que los misterios de la vida y la existencia te entusiasmaban de manera tal que incluso consideraste la idea de la inmortalidad de un ser humano y el estudio de todas las disciplinas para asequir la Verdad de la Realidad; que las demás personas (en su mayoría) viven satisfaciendo sus necesidades inmediatas y sociales o sólo sobreviviendo sin pensar jamás cuál es el sentido de este desmadre o si efectivamente no tiene sentido; que las demás personas son tan distintas a ti que difícilmente puedes socializar lo cual empeora tu soledad y tu percepción de tu soledad que no es lo mismo. Porque las personas pueden estar contigo físicamente y circunstancialmente, pero si no hay esa conexión extra es como si no estuvieran, como sucede con tu familia, algunos de tus amigos y algunas personas que amas. 
Eres introspectiva, a veces hiperracional, pero sumamente sentimental y esto te quiebra... Pues como ya he repasado en este inmenso escrito hay muchas situaciones en tu vida que te han roto, y cuando crees que ya se pegaron los pedacitos, alguna cosa de adultos sucede y te vuelve a quebrar una y otra vez hasta que ya no puedes más y lloras dramáticamente. Te rindes, no tienes el valor, sin embargo, de rendirte para siempre y matarte, así que como último recurso acudes al psiquiatra con todo vestigio de tu esperanza, lo pones todo sobre la mesa, le mostrarás este martes que ya no queda de otra, te recuperas o ya valió madre el Universo. 
Quieres poder estar sola y hacer una vida como todos, incluso tu amor por los otros quiere dejarles algo que te hubiera gustado recibir de ellos. Primero es lo primero.