domingo, 12 de marzo de 2017

MI ARPÍA

                                      08/03/2017
Me habrán roto el corazón algunas cinco mujeres.
Algunas me dejaron de amar,
algunas jamás me podrían haber querido,
algunas... algunas gozan de tomar malas decisiones.
Pero tú, mi gran arpía, tú lo disfrutaste,
tú lanzaste la piedra deliberadamente
quizá pensando que no herías mi sensibilidad;
quizá creyendo que de tanto golpe no sentía más,
que me sacudía el polvo y volteaba mi andar.
No imaginaste que en mis ojos moraba tu espejo
y que te verías tan rota como me dejaste...
Por eso padecí tu desprecio,
por eso ni me puedes ni te puedes amar,
y por eso te amo cuando no te desprecio
y te odio cuando me fatiga amar...
No obstante, no dejo de pensar
que eres ESA arpía, LA arpía,
y no esta de tiempo completo.

HARDCORE

                                                     01/03/2017
Me estoy haciendo hardcore                    
en la soledad
en la oscuridad que solo envuelve mi cuarto.
Mi alma pende de un hilo
mi cordura ya se ha desprendido
y, sin embargo, mi corazón permanece impávido.
En los ratos libres me hablan locos y profetas,
en otros me aviono mil años adelante,
y al final, siempre, me atrapa la escueta realidad.
Pero me estoy haciendo hardcore,
la vara ya no duele tanto,
el tiempo discurre
impulsado por una fuerza superior a él y a mí.
Como dijo el ciego, soy astrónomo,
pues en mi interior hay estrellas y constelaciones
solo visibles a cuesta de todo.
Ya casi soy hardcore.

jueves, 1 de diciembre de 2016

El corazón roto - John Donne

El corazón roto

Loco de remate está quien dice
haber estado una hora enamorado,
mas no es que amor así de pronto mengüe, sino que
puede a diez en menos plazo devorar.
¿Quién me creerá si juro
haber sufrido un año de esta plaga?
¿Quién no se reiría de mí si yo.dijera
que vi arder todo un día la pólvora de un frasco?

¡Ay, qué insignificante el corazón,
si llega a caer en manos del amor!
Cualquier otro pesar deja sitio
a otros pesares, y para sí reclama sólo parte.
Vienen hasta nosotros, pero a nosotros el Amor arrastra,
y, sin masticar, engulle.
Por él, como por bala encadenada, tropas enteras mueren.
El es el esturión tirano; nuestros corazones, la morralla.

Si así no fue, ¿qué le pasó
a mi corazón cuando te vi?
Al aposento traje un corazón,
pero de él salí yo sin ninguno.
Si contigo hubiera ido, sé
que a tu corazón el mío habría enseñado a mostrar
por mí más compasión. Pero, ¡ay!, Amor,
de un fuerte golpe lo quebró cual vidrio.

Mas nada en nada puede convertirse,
ni lugar alguno puede del todo vaciarse,
así, pues, pienso que aún posee mi pecho todos
esos fragmentos, aunque no estén reunidos.
Y ahora, como los espejos rotos muestran
cientos de rostros más menudos, así
los añicos de mi corazón pueden sentir agrado,
deseo, adoración,
pero después de tal amor, de nuevo amar no pueden.

martes, 18 de octubre de 2016

Algunas lecciones de vida

Lo primero que se me ocurre en este momento es “nunca choques a un uber”, luego “nunca choques”, luego “nunca choques sin seguro y licencia”. Sin embargo, todo eso se puede sobrellevar, sueltas el dinero, hablas amablemente con el dueño del auto al que chocas y le dices “oiga ñor, no le hable al tránsito, nos arreglamos entre usted y yo, yo le pago”. Y así termina un drama. Ese drama quizá se convierta en otro después porque haya que reorganizar el gasto de dinero, es verdad, pero no se puede vivir pensando en qué sucederá y controlándolo todo.

Es aún más importante no rodearte de personas que potencien el dolor de un drama. No salgas con una mujer a la que vas a ver, desafiando cualquier horario y hasta la misma sensatez, si esa mujer se quiebra al segundo problema. El primero lo puede soportar, es decir, ella puede hacerte compañía mientras arreglas tu drama de uber, aunque… cuando le piden identificación para salvarte el cuello, esto es, en el segundo golpe, ella se quiebra. Entonces te recordará que tienes que devolverle su ID porque los fines de semana son días de fiesta, de antro, o qué sé yo. Yo no sé de tantas vagabundias, soy una aburrida estudiante de medicina, con dinero limitado y un alma poco intrépida.

Y continuando con laurasad, jamás pienses, ni siquiera por un solo instante, que todas las personas están sujetos al amor filial. Esto es algo que todo mundo sabe, así que solo cumplo con la función de recordarlo, prueba de ello son las madres desapegadas de sus hijos, los padres que los abandonan, y ya siendo más específicos, los que te dejan arreglar tus asuntos solo, con el ñor del uber y tus problemas de identificación para que te suelten por la deuda.

Finalmente, jamás pienses que la persona que más amas, por más que la ames, va a responder a tus llamados precipitados, inesperados, vehementes. El amor no compra nada, ni la lealtad de las personas, ni su tiempo, ni siquiera su amor, el amor no siempre se paga con amor. Y sé que quizá suene trillado, pero, por poner un ejemplo, quizá un día tienes un mega problema, uno que te desequilibra el alma, uno que te pone a llorar como estúpido y te provoca un ataque de ansiedad, y quizá ese día recuerdes que amas a alguien con tanto pinche amor que no importa la realidad y las abstracciones que puedas tener de la misma, y entonces le llamas, y entonces no contesta, y entonces le vuelves a llamar, y entonces no vuelve a contestar. Y luego recuerdas que sí, está con alguien más.


No obstante, la vida no se detiene por este tipo de cosas que solo son de incumbencia del humano y su anatomía y fisiología cerebral. No, las deudas se saldan, el tiempo avanza incesantemente y sin barreras, y uno solo puede seguir obteniendo el lado bueno de sus experiencias. Como las manos que salen a levantarte en tu horasad, como las personas que te ayudan a arreglar tus problemas aun con la distancia, como que todo este desmadre es temporal y solo es una experiencia más en una existencia plagada de misterios. io k c. 

lunes, 8 de agosto de 2016

"El joven rey" de Oscar Wilde

Hay dos cuestiones de suma importancia que nos hace pensar este cuento. Y no hablo de lo magníficamente bien que escribe Oscar Wilde, pues eso está ampliamente establecido y queda más allá de mi humilde análisis.

El joven rey es un hombre a quien, después de haber vivido prácticamente en la miseria, lo hacen rey, y lo disfruta desde el primer instante, porque amaba la belleza y la opulencia. Era un hedonista como el mismísimo Oscar Wilde, lo podemos visualizar desde el momento en que se deslumbra al llegar al castillo donde residiría -luego de haber sido un humilde pastor-, hasta cómo disfrutaba vestir prendas preciosas y joyas exóticas. Y son esos lujos de los que haría gala el día de su coronación, sin embargo, antes de que eso sucediera tiene tres sueños que lo marcan. En ellos ve cuánto dolor, muerte y sufrimiento cuestan los lujos que tanto valora. A grandes rasgos, en el primer escenario el joven rey ve a la recua de tejedores que confeccionan su traje con bordado de oro, a niños pálidos y mujeres demacradas en condiciones laborales deplorables; el segundo sueño se desarrolla en una enorme galera en la que remaban cien esclavos, el más joven de los cuales tiene que sumergirse a grandes profundidades para obtener las perlas que adornarían su traje y su cetro, hasta que termina muerto por ello; y el tercer escenario es más creativo, en él se disputan la Muerte y la Avaricia a unos hombres que trabajaban al borde un río consiguiendo los rubíes para la corona del Rey, al final la Muerte gana llevándoselos consigo.

Ahora bien, la historia es sumamente entretenida, pero las dos cuestiones importantes resaltan al final: (1) ¿se puede ser rico sin explotar necesariamente a nuestros hermanos pobres? (¿Se puede ser el rico Caín mientras Abel es pobre?); (2) ¿se puede vivir sin cargar o considerar el dolor y la miseria de nuestros hermanos humanos?

La primera cuestión está más allá de la política y cualquier organización social, no se trata de defender el comunismo, desvirtuar el capitalismo, o reflexionar sobre si necesariamente las clases sociales tienen que estar estratificadas. Es una cuestión de ética y humanidad. Algún sujeto listo comentó alguna vez en una clase de psicología humanista, que cierto multimillonario tenía un nivel de consciencia infantil porque ¿cómo se podía ser asquerosamente rico mientras en tu país la gente se moría de hambre? De esto surgirían muchos argumentos a favor y en contra, pero esa no es la intención, ahora solo es necesario apreciar el punto de partida de una reflexión que probablemente no tiene salida, por el momento.

La segunda pregunta es la que más me gusta, porque es algo que podemos aterrizar de mejor manera y quizá hasta solucionar el dilema. Casi al final, cuando el joven rey llega a la catedral donde habría de ser coronado, el obispo lo reconoce y le pregunta porqué viste como un mendigo cuando él debiera verse tan imponente como un rey, y después de que el joven rey le cuenta sus sueños, el hombre de dios le responde con un pequeño discurso que culmina de esta manera:
“Y en cuanto a tus sueños, no piensas más en ellos. El peso de este mundo es demasiado grande para que pueda soportarlo un hombre, y el dolor del mundo es demasiado para que pueda sufrirlo un corazón.”

De esta manera, el obispo le recomendaba no preocuparse de la desgracia del mundo entero, sino cumplir su rol en la vida, porque nadie está diseñado para vivir cargando el peso de los otros. A lo que el joven rey le contesta “¿Y dices esto en esta casa?”, refiriéndose a que cómo podía deslindarse del dolor del prójimo en la casa de Dios y tomárselo todo tan a la ligera, o siendo tan pragmático. El cuento termina hermoso, los andrajos del rey se convierten en un atuendo natural y bello, y el obispo termina reconociendo que lo ha coronado alguien mucho mayor que él, razón por la cual nadie se atreve a verle el rostro, pues el rey tenía el rostro de un ángel.

Retomando la segunda cuestión, ¿puede un hombre soportar el dolor del mundo? Y la respuesta es más que obvia: no. Las razones sobran, si viviéramos pensando en la situación tan difícil que pasan algunas personas no podríamos ni dormir. A veces incluso no podemos soportar siquiera el dolor de un amigo, o de nuestros familiares, ¿qué nos hace pensar que podríamos con todas las atrocidades que padece la humanidad? Eso no significa, por supuesto, que habrá que ignorar las cosas como pretendía el obispo, pero la respuesta a ello dependerá de cada quien. Lo que sí considero esencial es no cargar el dolor de nadie más, ni siquiera de una persona, porque por alguna razón que desconozco o que conozco, pero cuyas implicaciones no me son reveladas, el ser humano no puede vivir con el corazón sobrecargado de emociones negativas, ni siquiera las que son producto de nuestras vidas, mucho menos acumularle más.


La obra de Oscar Wilde está repleta de reflexiones del tipo, es una razón por la que la recomiendo ampliamente, y como dije anteriormente, hablar de la majestuosidad de su narración es aventurarme a algo difícil. Pero la reflexión está ahí, al alcance de todos, y el amor a lo bello, y una elocuencia como no se ha visto dos veces en el mundo. 

martes, 21 de junio de 2016

El momento en que tu imaginación se enferma

Algunas veces, desde hace tiempo atrás y con cierta regularidad, había experimentado que la desesperanza me derrumbara. La mayoría de esas ocasiones fue después de haber visto una película o una serie que me enfermó la imaginación y me hizo perder la fe en la humanidad -por lo menos temporalmente-. Casi todas esas historias fueron bizarras o con implicaciones psicológicas intensas, pues raramente me enferma lo que es simplemente grotesco visual. La última vez que me sucedió fue después de ver el especial navideño de Black Mirror, sobre todo durante la parte final, cuando un detective le pregunta a su compañera si dejaba correr el tiempo del condenado a la soledad a razón de mil años por minuto. Por supuesto, la impresión enfermó mi imaginación porque la soledad me resulta extremadamente abrumadora cuando no es solamente un descanso. Ahora bien, la soledad cuando estás jodido mentalmente es insostenible, es un martirio, y una tortura en el caso de esta historia.

Luego pensé, en casi todos los capítulos de esa serie se plantean futuros distópicos donde los criminales son castigados más que severamente, de una forma que raya en lo inhumano. En ese episodio, por ejemplo, condenan a un hombre que asesinó a su exsuegro y dejó desamparada con ello a la nieta del mismo, quien apenas era una niña, que terminó finalmente muriendo cuando intentó salir a buscar ayuda en medio de un ambiente hostil. Pero castigar al hombre (bueno, ni siquiera era hombre, era la consciencia del hombre que desconocía su naturaleza inmaterial) a mil años por minuto durante todo el día de navidad, ¿realmente hay una acción que merezca semejante castigo? ¿Qué pasó con la idea del perdón? Y bueno, si para esos momentos el perdón es obsoleto, qué decir de la redención…

La historia es ciencia ficción, no habría porqué alarmarse de algo que no es real, sin embargo, las personas conciben esas ideas; lo que en el arte se denomina como ficción, es una realidad en la mente humana, en algún lugar recóndito donde nos damos el lujo de entregarnos por entero a la perversión. Yo he concebido historias macabras, he asesinado a mis personajes en los cuentos, he fantaseado con la realidad de mil maneras también, pero creo que jamás a ese grado. Y estoy muy lejos de ser moralista, el único punto al que quiero llegar con esta crítica es: que me impresiona bastante la cantidad de ideas que puede tener una persona en su cabeza, y cómo muchas de ellas me provocan terror, el peor de los terrores, no el miedo que experimentas al ver una película tonta donde la casa está embrujada o esos argumentos tan utilizados, es un terror real, psicológico, el que surge de pensar qué tendrá esa otra persona en la cabeza para crear esas historias desesperanzadoras. ¿O la intención es precisamente describir el futuro al que se pretende no llegar? ¡Pero parecen disfrutarlo tanto los personajes! Me es inevitable pensar que mientras alguien escribe eso no lo esté disfrutando desde cada uno de sus personajes. Yo disfruto los míos, pero jamás han sido tan crueles.

A veces no necesito historias tan complejas para perder la fe en la humanidad, a veces una historia de amor fallido me quiebra, otras veces puede ser una historia donde los personajes sean unos autómatas biológicos, y muchas más. No es mi intención describir cada cosa que me enferma, a lo que quiero llegar es que hay momentos, como este que estoy viviendo, en el que ya no puedo con el peso de todos mis procesos mentales y simplemente me desconecto. Ya no importa, nada importa, qué más da. Supongo que ya no puedo aguantar un gramo más de negatividad y, al final, estoy respirando, estoy sentada, no tengo hambre, no tengo calor, nada me duele… ¿por qué no estar aquí, ahora, solo por estar? Qué importa la motivación, los juicios, el futuro, el pasado, lo que creo ser, lo que me dicen que soy, lo que me dolía ayer, lo que pienso sobre las cosas, qué más da si puedo solo respirar…

No conozco nada, no sé nada, no trabajo, no amo a nadie, ni siquiera estoy enamorada, tampoco odio a alguien, no tengo pasiones irrefrenables. Vivo de la manera más cómoda que puedo, sin esforzarme mucho, con objetivos a muy, muy largo plazo. Creo que lo más sensato que puedo hacer, siendo una persona tan sensible y reflexiva -características que colisionan infinidad de veces- es no tomarme nada tan a pecho. Necesito dejar de creer que puedo controlar cada aspecto de mi vida, porque entre más pasa el tiempo más oportunidad tengo de comprobar que no es así. Y resulta peor cuando intentas controlar algo de la realidad social -la cual, por cierto, también puede enfermar nuestra imaginación más frecuente y profundamente-, o cualquier cosa que sea externa a nuestra persona, por lo mismo… ¿para qué agobiarse? No soy pusilánime, cada palabra aquí descrita la he pensado bastante, y lo más probable es que algún día cambie de parecer, nada es estático, afortunadamente nuestro pensamiento está en constante evolución, la que tiende a ser positiva.


Y, para terminar, realmente solo escribí esto para calmarme en una noche donde no puedo dormir, no puedo estudiar, tengo pensamientos tristes, pero nada que no pueda olvidar. Lo único que me parece razonable ahora es creer que ninguna de todas esas cosas que mencioné anteriormente tiene porque hacerme sentir mal, triste o asqueada. Este es solo un momento, y otro, y ahora otro. 

viernes, 29 de enero de 2016

Desesperando en la esperanza con palabras

Quisiera que nos apreciara bajo un cristal diferente,
quisiera darle otros motivos,
crearle otros recuerdos;
pero más deseo que permanezca sonriente el tiempo suficiente.


Yo la quiero todos los días, no solo en mi mente;
que por las noches no la dejen mis recuerdos,
que sepa todo el tiempo que concentra mis anhelos...
Y más deseo aun no resultarle indiferente.


Ojalá valore extensamente lo que por mí siente,
ojalá no pierda yo en alguno de sus juicios,
y no me reste lo que su corazón le infunde a mis motivos,
porque yo no tengo alivio y no lo espero definitivamente.


Ansío no ser más esa sombra semipresente,
o que al menos mis palabras rocen sus sentidos,
toquen a su puerta y se materialicen como en mis sueños
donde no hay más barreras, donde somos valientes.


Y lo espero ahora como diariamente
con la paciencia de un amor prudente incluso a sus encantos;
y  desespero en la esperanza de verla algún día a diario,
y escribo, y me pierdo, y se lo digo porque es lo único que puedo.

miércoles, 27 de enero de 2016

Intempestivo

El amor es como "La Tramontana" de García Márquez, es decir, sabes que vendrá y que posee tal fuerza devastadora a la cual no se puede resistir, y sin embargo, jamás sabes a qué hora esperarlo hasta que te encuentra lo irremediable, hasta que ya cediste ante la irresistible fuerza de lo sublime. Luego enloquece a las personas a base de puro encanto, y hace una fiesta de endorfinas a expensas de la cordura.


Y es así como me siento desde la primera vez que Ella me dijo que sentía algo más que amistad por mí. Pero ese ni siquiera fue un aviso de la tremenda vorágine que ha desatado hoy en día, en la cual está presente desde que amanece hasta que se cierran mis ojos otra vez. Entonces me mantiene en una eterna alegría, difícil de disimular y difícil de explicar porque... ¿Cuándo se han explicado los estragos del amor?


A lo mucho se puede decir que me tiene así la mujer más hermosa que haya conocido, una que sobrepasa todo lo que deseé alguna vez, y a quien es difícil de ignorar siendo un cúmulo de virtudes. Así que no es de locos ansiar el momento en que por fin la vea y compruebe todo cuanto digo, y es más difícil aún cuando enamora cada mensaje de buenos días durante todos y cada uno de mis innumerables y vacíos días sin ella.


Entonces es difícil vivir con un sobresaltado latido, pero es lo más placentero en el mundo. Evocar su imagen produce ese efecto, y cuando uno cree que ya tiene suficiente, se da cuenta enseguida que siempre se puede volver más y más delirante por esa mujer que arranca suspiros a base de palabras, a base de creerme diga de alguna parte de su amor.


Y buscas explicaciones de cada aspecto que podría contribuir a este sentimiento irreprimible, ¡porque se lo he dicho de mil maneras! Que es la única mujer por la que yo haría lo necesario para procurarle una sonrisa diaria; así ella gana algo de alegría mientras yo gano todo lo que su sonrisa significa para mí, y a su vez, aprecio como un extra sumamente satisfactorio, su deslumbrante belleza.


Así es como me gustaría que ella sintiera cuando piensa en mí, aunque fuera un segundo, y si se puede prolongar indefinidamente qué mejor... Porque entonces no desperdiciaría un gramo de su amor, y yo le haría saber en un segundo, que cualquiera que haya sido la razón por la cual nuestras vidas se cruzaran, al menos en ese instante, habrá valido completamente la pena.


Y fue así como llegó a mi vida una sonrisa hermosa, unos ojos impresionantes, y la mujer más hermosa por fuera y por dentro, que haya conocido jamás.

martes, 19 de enero de 2016

La Mujer

Si pudieran grabarse esta clase de impresiones y reproducirse a diestra y siniestra, probablemente me alcanzaría la felicidad toda una vida. Pero las emociones son fugaces, y los instantes solo son eso, así que hay que provocar constantemente las situaciones que gratifican de tal forma.

Y en este punto la necesito para que mi cerebro haga una fiesta de su presencia y trate -como siempre- de grabarlo todo para recordarlo alguna vez, intentando no sucumbir en la impaciencia. Es difícil ignorar que se ríe de alguna estupidez, que  camina con gracia y naturalidad, que me tira una flor indiscriminadamente cuando lo que yo trato de evitar hacer es precisamente eso. Para que no se note cuán imbécil estoy por ella, para que no piense que le complicaré la vida con un amor sin futuro, para evitarle y evitarme el rechazo.

Y luego gano un poco de cordura, no cedo a sus encantos, me resisto a sus halagos... Mi vida y el momento se vuelven ordinarios. No sé cómo le hace, pero ella lo nota y decide no soltar el hilo del cual pende lo que me resta de alma. Y sólo hay de dos: o me hechiza más con sus propiedades de mujer hermosa, o aplaude alguna de mis virtudes alimentando mi soberbia sin temor a demostrármelo. En este punto ya no sé qué me gusta más.

Ella puede de pronto sacarme un tema médico y hablar sobre él con propiedad y conocimiento; puede sorprenderme promoviendo la lectura de uno de mis libros favoritos mientras me seduce al discutir el argumento; puede mostrarme su wild side cuando me cuenta alguna anécdota hardcore, o cuando no se cansa de pedir más cerveza, o quizá mientras me provoca deliberadamente por el mero placer de saber que puede hacer de mí lo que quiera. Sin embargo, jamás le he dado el placer de saber que pienso todo eso, que incluso sus nimiedades pueden encantarme.

Por otro lado, disfruto sobremanera cuando no sólo tengo que admirarla, sino que participo alguna vez de su atención y cumplidos. Entonces ella me toma el cabello advirtiéndome que  no es acoso y que no soy tan especial jaja, ¿no es ya demasiado irresistible? ¡Pero puede serlo más! Porque toma mi mano bajo cualquier excusa o sin razón, y yo me controlo, me mentalizo "no es gran cosa", ella no piensa nada mientras yo me incinero en ese instante.

Y de repente yo digo algo cínico y espontáneo que es estimulante por sí solo, sin saber que segundos después será lo mejor que haya hecho en el día, cuando ella dice "tú siempre dices cosas con mucho sentido". Y mis palabras son lo que más valoro de mí cuando ella me recompensa diciéndome "me gusta estar hablando de cosas que no conozco"... Así que bendita sea la primera mujer que me interesó e incentivó mi desarrollo intelectual, y la segunda y la tercera y cuantas han habido y promovido con amor mi hambre de conocimiento, porque por fin encontré una mujer que puedo sorprender con ello, y lo más importante: que me interesa para tanto.

Así que ella es la mujer con más razones en el mundo para volver loco mi corazón y mi mente. Ayer fue prueba de ello.

miércoles, 23 de diciembre de 2015

Estragos del amor de un instante

A veces te enamoras en un segundo, de una imagen, una abstracción, una actitud o lo que sea. Es increíble la capacidad de sublimizar lo que pudiera considerarse trivial.

A veces te enamoras de una sonrisa, otras de unos ojos, o de las expresiones lingüísticas de una voz que amas por sí sola.

Y algunas veces te enamoras del conjunto antes mencionado, cuando pertenecen a una sola persona y no puedes resistir a sus encantos, ni siquiera por separado...

Entonces el momento se convierte en el cielo y el hedonismo es la única razón; es un instante único, un parteaguas en el tiempo; es el delirio que inmuta.

Así es como llegas a pertenecerle a una persona que no te pertenece, y sin embargo, si por ti fuera allí extraviabas la razón por completo, porque entregado ya estás.

Aunque la vida parece en ocasiones ser un trágico cuento dulce, y eso que tanto amaste mientras duró se desvanece para dar lugar a la sensación que mejor conoces: la Impaciencia.

Es ella quien te acosa todo el día, y con mayor inclemencia entre más has disfrutado del amor de un instante. Aparece como una inquietud difícil de localizar, que persiste y va en aumento hasta obtener toda tu atención.

Y es ahí cuando te muestra su propósito y aparece en la imaginación el vívido recuerdo de esa nimiedad capaz de enamorar al espectador encerrándolo en su Realidad.

Quizá después razones las cosas, y decidas como todo ser sensato, que el pasado sólo es eso, y que quien originó el disturbio es o no asequible, pero que hay que superarlo, dejarlo de rumiar por ahora.

De tal forma todo cobró sentido y está por fin en su lugar... Al menos hasta que te das cuenta que un nuevo ciclo acaba de comenzar.

lunes, 21 de diciembre de 2015

Anécdota estúpida y desconcertante #aquiénleimporta

El día que se utilizó el trinomio cuadrado perfecto

Tú, asiduo, nuevo u ocasional lector, has visto quizá por ahí, en algún meme perdido, que hoy es el enésimo día en la vida que no se utiliza el trinomio cuadrado perfecto -o ninguna otra fórmula matemática que tanto agobia a pubertos y adolescentes-. En tal caso, quizá consideres esta narración extraordinaria, yo, sin embargo, la considero romántica.

Ahí nos encontrábamos, en una habitación a deshoras, ingeniándonos la manera más justa de repartir el último recurso embriagante: la mitad de la botella de soju. Yo me apresuré a sugerir la dinámica, se ganaría un mimi shot de soju quien respondiera una pregunta -prácticamente de cualquier asunto humano- de la ganadora anterior. Comencé a cuestionar yo, por supuesto.

Las partícipes de este aventurado día de mi vida fueron dos personas: una de mis mejores amigas, y una recientemente adquirida que por cierto era su prima. Comencé preguntando algo de anatomía, y miren que recordar siquiera el tema me sorprende, pero me parecía justo porque las tres estamos "dedicadas" al área de la salud. Respondió en aquélla ocasión mi amiga, por estar más familiarizada con lo que les encanta preguntar a los matados en los exámenes de medicina.

Los temas variaban constantemente, de pronto se preguntaba dónde se encontraba un país cuyo nombre ni sus habitantes conocen, y segundos después se salía del paso con algo como "¿cuál es mi banda favorita?". Yo estaba al borde del éxtasis, desconecté aquél día los cables de mi prudencia y se me imposibilitó la habilidad de disimular. Podría haberme deshecho de todas mis virtudes, aunque jamás de mis conocimientos, por lo que creo haber ganado algunos mililítros más que las primas.

Y luego de preguntas absurdas, de algunas divertidas, y de las que sólo yo me respondía, se le ocurre preguntar a "la prima":

-¿Cuál es la fórmula del trinomio cuadrado perfecto? [o algo similar] -el instante siguiente el rostro se le iluminó al intuir probablemente un callejón sin salida.

-El cuadrado del primer término, el doble del producto del primero por el segundo y el cuadrado del segundo término. -respondí al instante.

Tomó algo así como tres segundos en perderse en sus recuerdos, con la mirada hacia arriba y en su interior, antes de decir:

-¡Es cierto! ¡Cómo lo sabes!

A ella le pareció el motivo perfecto para sucumbir en un lapsus de risa incentivada por el alcohol, mientras a mí me atravesó el corazón su sorpresa y aprobación, después de todo, antes de ser alcohólica soy hedonista, y antes de hedonista soy esteta, y ella es sublime.

lunes, 30 de noviembre de 2015

El segundo

Ella es un gran apoyo moral; es mi motivación para cualquier nimiedad o gran empresa; y más que eso, es el placer más exquisito que la vida me permite.

Tiene mi sonrisa pendiendo de su influjo. Todas sus actitudes y estados de ánimo son de mi absoluta incumbencia desde hace algún tiempo. He llegado a verlo como un regalo, porque después de creer que el lugar que aloja mis sentimientos era un campo estéril, comencé a apreciar esa conglomeración de belleza (Ella) que merece y es responsable de lo más hermoso que puedo sentir recientemente.

Lo mágico es indiscutible porque no puede ser comprendido. Así la conocí. Un día en el que olvidé todos los placeres hasta entonces experimentados, las emociones anteriores, ¡y la mismísima idea del futuro se desvaneció! Me convertí en el espectador más afortunado, que presenció la fuente de belleza que se siempre imaginaba cuando leía obras de Oscar Wilde. Y todo cobró sentido, los anhelos tomaron forma, se materializaron.

De pronto todo parece nuevo e inconexo. Ella es la constante que rige mis operaciones de vida. Su persona es expendedora de felicidad, pero no exclusivamente para mí, pues donde quiera que lleva esa sonrisa alegra el ambiente. Y eso, francamente, enloquece. Produce un choque catastrófico donde se mezclan pensamientos, sentimientos y anhelos, para que segundos después no quede nada… nada que me dé una idea de qué sucede.


Alterno entre el encanto y la impaciencia, y es ésta última la responsable de la combinación precisa de estas palabras durante una noche donde lo que más deseo en el mundo es tenerla cerca. O escuchar por lo menos esas preguntas desquiciantes, esas hipótesis sugerentes, y momentos de sinceridad donde se acaba el tiempo. Entonces ella dice “no quiero que sea mañana”, y yo concluyo “no quiero que sea ni siquiera el segundo siguiente”, porque justo ahí, justo en ese espacio-tiempo-circunstancia soy más que feliz. 

martes, 24 de noviembre de 2015

Anécdota estúpida y desconcertante #5

Incómoda analogía

Pocas cosas emocionan mi alma al conversar, ¡pero esta vez preguntaron por ti! Y me desbordé en palabras.

Dije entonces gracias a mi traicionero inconsciente:

–¡Soy como su mano derecha!

Justo cuando un triste manco me bordeaba.

Anécdota estúpida y desconcertante #6

La inversión

-–Y les recuerdo que no deben cortar nada sobre esta mesa, ni tomate, ni papa, ni chile, ni absolutamente nada. ¿Creen ustedes que estos manteles [de hule] son gratis? –dijo la abuela con gran hartazgo, para después acudir al banco más cercano a realizar sus inversiones.

Anécdota estúpida y desconcertante #7

¿Ha probado el vino?

Y ahí nos encontrábamos, un sábado cualquiera disfrutando del tiempo sin pensar en él. Cinco mujeres en una habitación y un Iphone. De pronto la más hardcore –la del Iphone– sugiere mostrar los videos que con tanto ahínco coleccionó. Ella era hardcore, su Iphone era Iphone, sus videos insólitos.

Primero se mostró una secuencia de cabezas cortadas, luego operaciones casuales donde toda la atención marchaba al ritmo de un gasa. En seguida cualquier video estúpido, hasta llegar a “los buenos”, los buenos para la generación de las 50 sombras… Ahora se observaban negros aguantando vara, literal; rubias y pelirrojas cambiando de papel con el sujeto negro. Las cosas siguieron de manera similar hasta que por unanimidad se decidió que el juego de prolapsos eran la novedad indiscutible.

Se acababa de ver un poco de todo, incluso de lo que no se dice en esta narración… hasta que después apareció: una rubia alternado el oral de su hombre con el chopeado de su miembro en una copa de vino.

–Yo debo hacer eso alguna vez. –dice la hardcore inmediatamente.

–Yo nunca he probado el vino. –dice un alma con auténtica curiosidad.

Anécdota estúpida y desconcertante #8

Dramatismo

Se inauguró el parque de diversiones, la novedad era que tenía un avión y que podías sentirte grande e importante con las actividades que ahí se realizaban. A los 12 años difícilmente te interesa cualquier cosa que pudieras encontrar, salvo los autos, aunque sean miniatura.

El itinerario era inmenso, consistía en descubrir qué tanto se podía hacer en aquél lugar que nos abrió sus puertas a un mínimo precio, o quizá gratis, ¿quién se fija en eso cuando lo llevan? Y lo exploramos, un lugar tras otro, fila tras fila. A esa edad raramente algo resulta extenuante, pero sí te cansas…

De tal manera que el alimento representaba el oasis en el desierto, ¡y debíamos apreciarlo! Claro que sí, es de conocimiento general que lo que más cotizado es la comida en los parques, después de todo, todos comen y comen más de una ocasión. Ese día las niñas se agrupaban en tres, dos beneficiarias y una alma caritativa que las acompañaba, y que sin embargo, tenía su misma edad.

La beneficiaria número uno llegó a al carrito de hotdog y recibió su alimento con un éxtasis mental indescriptible; la segunda beneficiaria realizó exactamente lo mismo; y el alma caritativa, conmovida hasta los límites de su sensibilidad, recibió su alimento después de las dos anteriores, dio dos pasos, y vio caer su salchicha de entre la abertura de su pan por la pendiente, rodando una y otra vez sobre el pavimento por alrededor de dos metros.

lunes, 21 de septiembre de 2015

Law Abiding Citizen



Esta era una vez una película con un bato guapo -antes estaba más guapo- y rico, inteligente rayando en lo prodigio y con una familia perfecta al estilo tradicional. Bello.

Y sucede que al tipo le pasa lo que en muchas películas se ha visto: entran a su casa unos ladrones que terminan violando y asesinado a su esposa e hija. Aquí es cuando acude al espectador la empatía, y el dolor e indignación la acompañan. La película ya te atrapó, deseas disfrutar la venganza tan ansiada como predecible.

Luego, para rematar al hombre de dolor liberan al violador y asesino después de tres años de condena mientras al achichicle le cargan todo el peso de la ley y lo sentencian a muerte. Lo anterior por obra y gracia del abogado gringo, de esas personas que primero se desprenden de su alma y luego se gradúan de leyes, pero dejando a un lado sus deficiencias, el tipo hizo un trato para obtener una condena por más injusta que fuera, lo que deja al padre de familia y viudo con impotencia y rabia.

Pasan 10 años y la venganza está sabrosa, aunque para Clyde (el afectado) jamás considera que sus acciones sean denominadas como tal, no es venganza jura, es una lección que le debe dar al sistema de justicia y al abogado imbécil que vendió el caso por una condena. Todos poseen su justificación, ¿quién no lo las tiene? Todo el que puede pensar se justificará alguna vez -y frecuentemente sólo si es necesario- de cualquiera de sus acciones.

Al sentenciado a morir le cambia el cloruro de potasio por algo más hardcore, con lo cual sufre muchísimo durante su ejecución. Al que quedó libre, el clásico viejo asqueroso y gordo, lo secuestra, lo sujeta a una mesa donde lo descuartiza sin anestesia, para esto utilizó solo la tetradotoxina, pero lo que lo convierte en una obra de arte es que puede verlo todo por medio de espejo que coloca sobre él, y su técnica está sabrosa aunque algo trillada. Le corta los dedos, las extremidades, ¡los párpados jamás pueden faltar! Y por supuesto, el pene.

Ahí ni siquiera va la mitad de la película y el espectador ya disfrutó mucho la fruta. Luego saca la artillería pesada de la cual su ingenio le permite disponer y asesina al abogado de los criminales, a la jueza, y a varios miembros del sistema de justicia al estilo terrorista. El secreto estaba en que el tipo podía salir de la cárcel por medio de una extensa red de túneles que había cavado con sumo esmero antes de entrar a prisión, eso está algo forzado, pero uno puede imaginarse muy bien los años que se pasó cavilando, diseñando, madurando todo eso. Además es un genio rico.

Durante toda la película atormenta al abogado negro responsable de la injusticia que hubo en el proceso. Era "el bueno" de la película que cometió errores. Y finalmente él le echa a perder uno de sus planes, el más grande hasta entonces, lo cual culmina con la muerte de Clyde. A nadie le gusta el final, uno espera que por ser ese abogado el responsable de no haber seguido luchando por un juicio justo -aunque existiera el riesgo de  perder-, es el principal artífice de todo el desmadre, al menos indirectamente.

Lo bueno, qué decir lo bueno, lo espectacular de la trama es la argumentación de Clyde, tiene que derribar o darles un escarmiento a los miembros del sistema de justicia que permiten que se hagan tratos con asesinos, que hacen parecer al sistema legal como un simple juego de ajedrez donde si te sabes mover ganas, seas o no culpable, y si eras inocente y te mueves mal te jodes. También es bueno ver esa capacidad de indignación y determinación con la cual combates eso que no es correcto, eso que es una vergüenza y oprime a los desdichados que se cruzan en el camino.

Este individuo tenía una querella con la justicia humana, pero todo el mundo tiene sus propias querellas, todos estamos indignados con cierto aspecto de la vida, institución o sistema que sabemos que está podrido, o es incorrecto, o injusto. Clyde podía volarle los sesos a los funcionarios y los responsables de su tragedia, sin embargo, no todos podemos volarle los sesos a lo que nos subyuga o quita el sueño.

La vida entera es una injusticia, ¿pero a quién nos cargamos entonces? ¿Cómo sacamos esa rabia fermentada? ¿Contra quién o que luchamos cuando sabemos que, por donde lo mires, en el mundo hay millones de cosas que no te gustan? Algunos dirán que es mejor luchar con la bandera blanca, hacer el bien para que se acabe el mal, y quizá tengan razón, pero es más tardado y menos entretenido. De eso estaba seguro Clyde

jueves, 17 de septiembre de 2015

Ella me dijo


Ella me dijo que jamás sucedería y yo en mi infinita soberbia lo dudé. No pude ver sus ojos al decírmelo, no pude mirar su rostro al pensar en ello, ¡sólo porque no quería hacerlo! Quería ganarla a toda costa y la perdí por entero.

Ella me dijo de la forma más amable que yo era inconcebible en su vida y su futuro, tal y como yo me veía, pero yo y mi egocentrismo sólo pudimos ver un par de palabras ensayadas, un discurso producto de una educación que incluso yo recibí. Y me cegó la esperanza...

Ella sacó la artillería pesada del desdén y el "ódiame tantito", pero yo lo eludí todo como el mejor boxeador, me abracé a su vanidad y la alimenté, la seduje para que no me abandonara, la ensalcé con cuanto recurso literario disponía.

¡Y al fin me di cuenta! Que me dejó porque soy improbable -porque jamás me atreveré a decir que existe algo imposible en asuntos humanos- de existir como en mi fantasía o mi deseo por ella me susurraba. Y por fin me di cuenta que tampoco se fue lo que pienso de ella, ¡que tapé el Sol con un dedo! Y que ahora me está quemando el amor por ti.

Me lo guardaré, claro que sí.

martes, 1 de septiembre de 2015

jueves, 27 de agosto de 2015

El último camino

Una belleza en miniatura me convirtió en el ser humano más irracional del planeta. La conocí esa noche, en el evento más importante del año para el laboratorio donde trabajaba desde que me gradué. Odiaba los eventos sociales, las premiaciones tampoco estaban exentas de mi desprecio, supongo que todo se originaba del aislamiento en que me encontré toda la vida, mi ensimismamiento en el estudio, mi apatía y desinterés por todo cuanto no fuera a revelarme algún misterio de la Realidad.

Sin embargo, aquella vez me decidí a asistir sin saber porqué, probablemente sólo quería distraerme. Extrañamente en esa ocasión no me disgustó tanto mi atavío formal, de gente cuadrada y pretenciosa, quizá porque en verdad lucía bien. Los primeros minutos estuve rondando el extraño complejo donde se celebraba la reunión, era un salón grandísimo y muy convencional, además de una amplia terraza donde el viento hacía acto de presencia más de lo que hubiesen querido los organizadores. Arquitectónicamente hablando era un lugar muy novedoso, tanto así que rayaba en lo futurista.

Me comenzaba a agradar el haber asistido. Supongo que parte de la magia había que agradecérsela al excelente alcohol que degusté desde que llegué. Me sentía realmente en un éxtasis pasivo. No tenía pensado abandonar la terraza por ningún motivo, lo cual no representaba problema porque le saqué la vuelta a todo el que pudiera entablar conversación conmigo, eso jamás fue difícil, pues todos mis compañeros de trabajo conocían mi temperamento y estaban lejos de desear una relación distinta a la laboral, sin dejar de lado la cortesía, por supuesto.

Continuaba habitando el mundo de mis abstracciones,  me seguí paseando, sonriéndole a la recua de mortales con quien me cruzaba. Podría haber asegurado entonces que le sonreí a todos los presentes, hasta que mis ojos tuvieron la dicha de posarse sobre ella... ¡No debía encontrarse ahí! Era una total incongruencia. No... sólo fue impredecible. Ella estaba sentada cerca del ala izquierda de la terraza junto a  quienes parecían ser su madre y su hermana.

¿Alguien puede describir su cara de imbécil cuando es atraído de tal forma? Siempre he pensado que no, y sin embargo la siento tomando el control de cada uno de mis músculos faciales. Apenas me lanzó una mirada refleja y se desentendió de la existencia del ser humano para el que en ese momento sólo existía ella, el miedo, la sorpresa y el absurdo.

¡Sí, lector, jamás me había sucedido semejante cosa en mis casi tres décadas de existencia! Pero debía ser así, sólo un momento, un cataclismo. Después de algún tiempo me di cuenta que ese día compré el boleto de mi destino, aunque no me adelantaré...

He confesado previamente mi pecado, por lo que quizá de ahora en adelante lo intente difuminar sin contaminar este relato con mentira alguna. Era la mujer más seductora que había visto, mujeres hermosas por doquier se encuentran, pero lo que yo descubrí ese día era la pieza que embonaba a la perfección con el rompecabezas interno de mi deseo. Su atractivo no pasaba inadvertido a primera vista, sin embargo, a la segunda visión el superyó tiranizaba la consciencia alejando al mundo entero —idealmente— menos a mí. Habrá medido entonces alrededor de 1.55 m, tenía complexión entre delgada y media, cabello negro muy largo y peinado sin tanto esmero, aunque perfectamente acomodado, su tez algo clara hacía que resaltara la belleza de sus ojos, la cual residía mas que en el color en su forma.

¿Puede enamorarse alguien de un ser cuya sonrisa no lo deslumbre? Bueno, si se puede no es mi caso, porque mi sonrisa se sincronizó desde el primer momento a la suya. Me acerqué a ellas disimuladamente y así me enteré de quiénes eran, la familia de "perfecto diseño" como se comentaba en el trabajo. Por supuesto, era por ello que se apreciaba a leguas el extraordinario parecido físico de las tres, ¿pero cómo pudiera explicarse entonces el encanto único de mi perdición?

La miré como para arrancarle el secreto de tajo y me ofusqué al encontrarla observándome con curiosidad pueril, ¡cómo no me alejé entonces! Las otras dos habían desaparecido, no tenían de qué preocuparse, era el lugar más seguro del planeta porque albergaba —para tranquilidad de casi todos los cuadrados— a las personas más respetables y de intelecto más que loable.

La razón me latigueaba como auriga a sus corceles, pero esa otra cosa indescriptible me ataba a su mirada e infundía una seguridad desconocida hasta entonces para mí. Creo que me conocía, a juzgar por su mirada inquisitiva y algo aduladora. No era extraño, había contribuido grandemente en varias investigaciones que mi nombre resaltaba entre los otros, sin que por ello ganara algo de afecto extra.

Le sonreí y sus ojos se iluminaron, el corazón quería salírseme del pecho, no había vuelta atrás, me acerqué.

—Tú debes ser Andrea, ¿o Elisa? —comencé interrogándole para ganarme su confianza.

—Andrea, mucho gusto, usted debe ser (...)

—Así es, ¿has escuchado cosas buenas sobre mí? —pregunté observando que se sonrojaba y me regalaba la sonrisa nerviosa más halagadora, más aún que todos mis logros.

—No te preocupes —continué diciendo mientras me reía discreta y encantadoramente— ¿no quieres caminar conmigo un momento?

—Me encantaría, pero le he dicho a mamá que no me movería de aquí en lo que volvía. Podríamos esperarla...

—Descuida, será en otra ocasión —interrumpí—. Salúdala de mi parte, fue un gusto conocerte.

Estaba a punto de retirarme cuando me detuvo del brazo abruptamente.

—Espere, no creo que se moleste si nos mantenernos cerca, menos aún si estoy con usted.

Y así caminamos por un lapso de veinte minutos, ¿cómo puedo yo describir todo lo que sucedió? Su sonrisa es inefable, mis emociones son inenarrables, no era yo quien se paseaba junto a ella, mirándola de soslayo casi todo el tiempo para alternar solamente cuando había que mirarla a los ojos y mi alma abandonaba el cuerpo, convirtiéndome en el ser humano más vil de la Tierra. Era una versión mía que jamás había aparecido hasta entonces, un alter ego simiesco.

No habíamos visto a su familia porque la terraza era inmensa, llegamos hasta una sección de jardín donde las lámparas iluminaban con una luz tenue, pero cubriendo cada resquicio de oscuridad.

Después de estar un minuto en silencio destrocé el momento diciéndole que era hermosa. Yo esperaba que me pidiera que regresáramos, que se ofendiera, que me hablara de mi inapropiada conducta, sin embargo, lo que observé en su mirada era lo que había leído por años en los clásicos, esa clase de amor que pierde a las personas de la manera más desastrosa, viniendo irónicamente del sentimiento más sublime.

Podría haberla besado, podría haberle endulzado el oído con los sonetos de Garcilaso. Otra fue mi conducta, como otra cosa soy yo, todo menos un homo sapiens. Me acerqué a ella y percibí su respiración acelerada, cerró un momento los ojos y posé mis manos sobre su cuello para terminar estrangulándola. Fue muy rápido, y yo también cerré mis ojos al hacerlo, quería quedarme de ella su sonrisa, quería quedármela a ella, pero nadie lo permitiría. Así que la pasión tiene que morir, de lo contrario ella te mata, y creo realmente que la humanidad aún no puede prescindir de mí.

No sé si alguna vez me atrapen, no sé si hay un sólo testigo que imponga más que mi persona, lo que sé es que se me presentó una situación y la tuve que arreglar.